RAZONES PODEROSAS
He escrito las mejores historias de amor
basadas en giras de verano que mi corazón
ha justificado con palabras que más tarde
me sorprenden.
No pretendo, ahora, desenterrar
viejos besos que habría que mirar
por los ojos de muchas cerraduras,
ni dar nombres secretos de mujer.
Sólo tengo el deseo de sentir
el furor de los alfanjes
que partían el calor del mundo,
que chorreaban blancas llamas
sobre blancas pieles de muchachas
recién enamoradas.
Sólo tengo el deseo de girar al pasado
con los ojos aventureros que se presumen
a los veinte años:
E ir a tocar el fondo de aquellas damas
que me ofrecieron en cálices dorados,
sus rones espesos, sus propias vidas,
en griales de locura y promesas de sangre.
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