sábado, 1 de marzo de 2014
POETA A VECES, VAMPIRO OTRAS...
Digamos que durante el día vivo sin existir:
la monotonía de fondo, la pesadumbre del trabajo,
las conversaciones de compromiso, las gestiones...
Pero al caer la tarde, renazco
y, como un vampiro busca su alimento,
tomo la tinta y el papel, y escribo.
Lo malo es cuando nada inspira,
cuando nadie pasa por la calle
que tu imaginación ha llamado
Calle de Tu Propia Poesía,
o cuando la oscuridad no impacta,
ni importa la noche ni su indecencia.
En ese caso, es mejor dormir, cerrar la vida,
lo malo es el insomnio despierto en el alma,
lo malo son las tonterías que se piensan,
lo malo es el tiempo que no pasa,
o la inconciencia a su libre albedrío,
o el sol que nunca llega
para deshacer la carne de un poeta,
de un viejo vampiro sin colmillos
que ni muerde ni se transforma.
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