Si alguna vez fui
el amor instantáneo de la luna en tus
ojos,
tus ojos fueron la órbita que me
llevaron.
Tú me hiciste tiempo de tu propio
espacio,
fuiste mi vida sucedida y la aún no
llegada.
Tú fuiste el cielo entreabierto para el
alma
y la fuerte cuerda que me ata al Universo.
Me llevaste a ver amaneceres en playas
que nadie podrá jamás imaginarse:
¡Amanecía, éramos dioses creando!
Convertías la tenue luz en océanos,
y océanos de luz en cielos cálidos.
Tú creaste palabras nuevas para la noche
y para ella, por las páginas de la
belleza,
abrieron tus labios el diccionario.
Tú me hiciste interior de tu cuerpo,
y yo fui plenamente interior en ti:
¡Amarnos nos hizo eternos!


