CUADERNO DE BITÁCORAS
17 de mayo de 2014
(Por fin, después de navegar a la deriva
diviso cielo. ¡Cielo a la vista! )
Navegué con el silencio en contra,
pero remaron mis pensamientos
sobre superficies movedizas.
¡Olas gigantes me golpearon!
Navegué por océanos de amor,
pero mi amor solo se calmó
cuando me amaron.
Navegué bajo tempestades de palabras
que finalmente se hundieron en las
profundidades.
Navegué a veces con GPS,
otras navegué con astrolabios,
guiado por estrellas que se apagaron
hace millones de años.
¡Olas gigantes me golpearon!
Quise darle la vuelta al mundo,
pero el mundo me dio la vuelta
porque miré a través de un ojo de buey
-como mira una bestia-
las altas mareas de las tentaciones,
(pero lancé al mar el ancla de la
conciencia).
¡Olas gigantes me golpearon!
Me golpearon olas gigantes
y olas gigantes me arrastraron a islas
desiertas.
¡Ay la rosa de los vientos, la flor de
liz,
el norte generoso que busqué siempre!
Pero siempre me golpearon olas gigantes,
las grandes olas del “hoy no será
posible”.
las grandes olas de las
insatisfacciones.
Navegué también por los estrechos
canales de la costumbre,
por los ríos angostos que nunca fueron
navegables:
Llegué a puertos que no existían en los
mapas,
e incluso escribí cartas de navegación
sin coordenadas:
¡Olas gigantes me golpearon,
olas surgidas de la nada,
las gigantes olas de la pesadumbre!

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