martes, 29 de julio de 2014

¡todo un triunfo!



Esta noche, mi pensamiento rompe
las barreras del silencio,
retorno al tiempo en que desconocía
que el destino siempre fue mis futuros recuerdos,
retorno a cuando todavía no existía la tristeza,
hablo de mi, de la época en que el tiempo
carecía aún de conceptos propios,
hablo de aquel que fui, causas -o posibilidades-
que más tarde serían mis consecuencias,
hablo del primer día que sentí un poema,
hablo de cuando Dios solo existía para la vida,
hablo de jugar a osadías o verdades,
de impulsos alborozados por amar a una muchacha,
hablo de gestar batallas contra la injusticia,
hablo de confiar en poder subir montañas.
Esta noche, mi pensamiento rompe
las barreras del silencio,
retorno a mi pretérito casi perfecto,
a descubrir el éxito por haber bebido secretos
en cálices femeninos de agua y oro,
retorno a los jardines del ayer,
a los ayeres en que cada descubrimiento
fue un triunfo, ¡todo un triunfo!

miércoles, 23 de julio de 2014

LA PARÁBOLA DEL TIRANO.



LA PARÁBOLA DEL TIRANO.

POEMA SIN METÁFORAS.



Cada vez, Dios, existe menos,

se va haciendo Nombre de hombres

que retuercen los mapas,

hombres con grandes apellidos financieros,

yo los llamo Hombres Grandes Marcas.

Una vez un tirano dijo:

-Crearé un dios, crearé sus dogmas,

  crearé sus templos,

  haré creer que creó el Universo.

Luego proclamó a sus generales:

¡Así ganaré mis guerras!

¡En nombre de Dios, ganaré mis guerras!

Desde entonces, Dios, cada vez existe menos.

martes, 22 de julio de 2014

CAELUM-CAELIS

Mujer,
no pases por mi casa: Entra:
Éntrame en el alma,
Llévamela a tus dioses,
Hazme lluvia, hazme agua,
Déjame rezarte la piel
palabra a palabra,
déjame caer en el cielo,
déjame hablar entre tus labios,
lléname de Ti
como el Tiempo y el Espacio
llenan el Universo.
Mujer,
déjame escribirte en la mirada…
Foto: CAELUM-CAELIS

Mujer, 
no pases por mi casa: Entra:
Éntrame en el alma,
Llévamela a tus dioses,
Hazme lluvia, hazme agua,
Déjame rezarte la piel
palabra a palabra,
déjame caer en el cielo,
déjame hablar entre tus labios,
lléname de Ti
como el Tiempo y el Espacio
llenan el Universo.
Mujer, 
déjame escribirte en la mirada…
ÉL Y ELLA. POEMA COMPARTDO
( a través de wwwlaLunayFacebook.com)
Él: -¿En qué piensas?
Ella: -En un beso.
Él: -Disfrútalo inmensamente.
Ella: -Sí, mira la Luna si puedes,
déjate llevar por su influjo,
te volverás mágico.
porque hacer el amor
es el acto más lunático de la vida.
Él: -Eso haré, mirar la Luna, buscar su boca,
llenarme de magia, de influjos.
Ella: -Sí, sí, y sonríe mientras lo haces,
hazle un guiño,
nunca se sabe quién la está mirando.
Él: -Sonreiré mientras la amo,
le guiñaré mientras la imagino.
Ella: -Sí, sí, sí, baila su danza.
Él: -Dentro de la Luna bailo,
y ella se hace cuerpo y piel y roce.
Ella: -Sí, sí, sí, sí…
y cuando las gotas de la noche
empiecen a resbalar por el aire,
siéntete dios mismo…
Él: (Silencio).
Ella: -Un beso, un beso, amigo

"Te quiero sólo para un sueño", dicen a la mujer amada, en versos que no envían, los que no se atreven a decirle nada.
LIBRO DEL DESASOSIEGO. Fernando Pessoa.

Él: -Hola, amiga, ¿estás por ahí?
Ella: -Hola, amigo, estoy.
Él: -Pensaste en lo que te dije.
Ella: -Sí, he escrito algo en la noche.
Él: -Soy todo tuyo, todo oído,
te leerá mi alma.
Ella: -LAS CINCO DE LA MAÑANA.
Son las cinco de la mañana,
en un punto geográfico
de coordenadas específicas:
Miras el cielo como otras tantas veces
contemplas el infinito abismo
al que tus ojos son sometidos.
-Hola amor, ¿quién eres?
-No tengo nombre,
soy el alma que te ama.
Hemos vivido épocas en otras dimensiones,
en otras vidas, en otras muertes.
En tu espacio y en tu tiempo
soy el hombre que te ama,
el hombre que te ama
conectados por energías
que no explicarían tu razón,
por eso estoy aquí,
porque nos buscamos
porque nos encontramos
espiritualmente en otras formas,
en otros rostros,
aunque no existiéramos en la Tierra.
-Por qué nos pasa esto? Tengo miedo.
¿Por qué nuestro amor supera
lo razonablemente explicable?
-No tengas miedo, estoy contigo,
hacemos el amor todas las noches.
Te amo, te siento.
-Antes de que te vayas, dime algo,
¿existe dios?
-Amor, estás hablando conmigo, no?
-Eso contesta a mi pregunta.
Eso contesta a que no debería cuestionarme nada.
Habrá pasado más de una hora
Pero el reloj sigue marcando
las cinco de la mañana.
Él: -¿Era él?
Ella: -Sí, quien se fue.
Él: ¡cuánto lo quisiste!
Ella: ¡Cuánto lo quiero!
No pudo la muerte arrebatármelo.
Él: -¿Estás bien?
Ella: -Lloro. Hasta mañana, amigo.
Él: -Hasta mañana, amiga.
me entristeciste el alma.

El tiempo de amar no ha pasado,
siempre llega, entra en la casa vacía
y desaloja la humedad del alma, su desidia.
JF. Fishman.

Hablamos, nos miramos,
recorremos los recuerdos
por la piel y lo profundo,
volvemos a caer al cielo
y el cielo vuelve a levantarnos.
Somos jóvenes que ya no somos,
pero volvemos a sentirnos,
solo basta recordarnos.
Con la juventud exiliada por los años padecidos,
por fin vuelvo, como una tarde caída del invierno,
al origen del camino que iniciaron mis recuerdos.
Aquí oigo hablar a Dios con sus dioses y sus diosas,
aquí el silencio solo soy yo mismo.
Este reducto es mi clepsidra de arena y agua.
Aquí tengo poder para dar la vuelta al tiempo
cuando el tiempo se agota, cuando declina,
¡Cuándo el tiempo se agota!
Aquí se cierra el círculo, se inicia el infinito,
se abre felizmente la partida.
¡Esta es la tierra que no pesa!
La tierra donde el amor fue levadura
para elevar a la pasión mis sentimientos.
La tierra transformada en retorno,
la elegida por la alegría y la tristeza
para hacer un hombre de corazón y sueño.
Aquí es donde la voz se apiada de la palabra
y anida en poemas auscultados en el alma,
aquí es donde laten como tambores de guerra
los sonidos conspirados entre un hombre y un poeta.
Aquí es donde olvido que soy misericordia
de un creador que me creó para deshacerme,
aquí yo soy lo únicamente eterno,
durante el tiempo que tarda un pensamiento
¡en disolverse!
Aquí el Poder no puede.
Aquí la muerte no triunfa.
Aquí la cárcel es cielo sobre lluvia.
Aquí el insecto es espíritu santo.
Aquí la piedra se derrumba
como se derrumba el odio entre caricias.
Aquí el fuego carece de sus llamas.
Aquí todo ser semidesnudo
cubre su cuerpo con su alma.
Los amantes se alejan por caminos inciertos
hacia jardines nocturnos, aislados, intensos.
Nada saben todavía, salvo que en la voz
¡les tiembla la vida!
Ella no oculta la lluvia
-la dulce aguamiel de sus labios-,
y curva la locura hacia los círculos.
-Quedémonos dentro, en el agua,
quedémonos en el símbolo,
en el cisne abierto de alas,
en este himeneo cálido, tibio.
Quedémonos en el perfecto olvido,
en el momento en que estamos a punto
de ser eternos, de desplomar los cielos,
quedémonos próximos, alejados de El Mundo.
Quedémonos en el nosotros perfecto,
dentro del jardín profundo…
LOS DADOS HAN RODADO
Jugamos la última partida
a los dados que ruedan hacia el infortunio,
a los dados que jamás pararon, que giran,
que ruedan a capricho, perdemos
-incluso nuestras pertenencias íntimas,
perdemos la efímera partida de la vida,
metemos la pata hasta Dios sabrá dónde,
apostamos los sueños, los días de mañana,
apostamos a los dados que no paran
los “podemos ser felices todavía”,
los deseos que habrían de cumplirse,
apostamos a los dados las caricias,
la piel, los “…porque siempre te quise ”,
apostamos la Música, la Poesía,
apostamos el alma para “destristecernos”,
apostamos a los dados que no paran,
apostamos a los dados que giran,
a los dados que han rodado,
que giran jugando la última partida.
Necesito canciones para vivir,
canciones ilimitadas:
El viento que toca a la ventana,
vapuleando los visillos, los párpados,
o los sauces abatidos en el jardín
marinando sombras y brisas estivales
al atardecer sobre mi casa.
Necesito notas musicales
extraídas de raíz de paisajes
que jamás ni aún habré pisado,
necesito oír cómo caminaron,
ayer, las huellas de mi pasado.
Canciones ilimitadas para vivir,
rumores caídos de grandes álamos,
hojas de otoño posadas sobre tejados
bajo artesonados de estrellas y alfanjes,
lluvia sosegada, regando fonemas,
como mil manos sobre mil pianos,
para lavar la tristeza y disolverla,
flechas de garzas que hiriendo el cenit,
emigran de lo que fuimos a lo que deseamos,
canciones de tímidas muchachas
y ecos de un muchacho instantáneo,
emparedado entre la libertad y sus anhelos.
Canciones ilimitadas para sentir
que despiertan al alba una multitud de almas,
pífanos cantares de aves inmaculadas
cegadas por Amelines de tiernas flautas,
significantes de palabras adjetivas
adheridos a sus íntimos significados,
mezclados en este extraño cáliz.
Canciones ilimitadas para vivir,
para oír crujir el pasto bajo llamas
que harán de viejos palos, verdes ramas,
oír la algarabía de los pájaros urbanos
antes que los hombres abran las ciudades,
oír el fabril canto de las cigarras,
oír la evasión de las aves mensajeras,
de los espíritus santos, tras los relámpagos.
Canciones para no morir, aunque lo haga,
tal vez oírme reverberado en viejos fotogramas
que filmé sobre mi propio pentagrama:
Los años, cincuenta años sintiendo
¡cómo suena la vida, cómo la vida pasa!
¡Ah, Gran Planeta Óvulo, déjame sentir
canciones ilimitadas!
MIS PIES SOBRE LA TIERRA

Poesía son las huellas
que nuestros pies imprimen sobre La Tierra…
…es un niño enmascarado
tras la piel de un hombre…
…es una tonelada de ideas
contenidas en unos centímetros cuadrados…
…son los efectos especiales
que proyecta el alma sobre los cristales…
…es nuestro primer pronombre personal
escrito en el anverso de los recuerdos…
…es un alfanje de Luna
elevado por un guerrero contra la guerra…
…es un ave libre
enjaulada entre las rejas de la muerte…
…es también la segunda persona
sobre la que recae
lo que no nos atrevemos a decir a la cara…
…es la ventana intermedia
entre el tamaño astrofísico
y lo inmensamente pequeño…
…es el jarabe de palo
que sabe a miscelánea de miel y manzanas…
…es el olvido y el pecado
vestido con un palabra de honor negro…
…es la fotosíntesis que convierte
el dióxido de la vida cotidiana
en el aire de los sueños…
…es el yo no a una realidad insufrible…
…es la escala musical de lo sensible…
…es un creo en los dioses que no existen…
…es la cara pública del silencio…
…es cada Mariano Rivera Cross
que te cruzas en la vida…
…es el yo no sé decir cómo te siento…
…son las Zenobias que soportan
la belleza natural de los tormentos…
…son las condolencias
con las que nos auto afligimos…
…es no quiero ser de ti solo un recuerdo
sino ser en ti tu propia vida…
…es exactamente la verdad sobre la mentira…
…es la factura de la luz
que consumimos cada tres meses de invierno…
…es un rollo sutil de papel higiénico
para limpiar los desechos del pensamiento…
…es el rubí engarzado en la mirada de un amante…
…es el fotograma de la primavera
parada en las enigmáticas amapolas…
…es el níveo invierno posado en los tejados
de las casas que habitamos a la fuerza…
…es un “poder salir de la rutina”
para entrar de lleno en el poder del libre albedrío…
…es una semana lluviosa de noviembre…
…es la soledad del alma compartida con la lluvia…
…es un ángel alicaído
que vuela insuficientemente, pero vuela…
…puede ser el óvulo de una mujer
colmado por el triunfo…
…es una noticia que nos llega por sorpresa…
…es la dualidad de las rosas que crecen
en el Jardín –inolvidable- de las Hespérides…
…es la mariposa misericordia
agonizando por su libertad
en el interior de una cajita de zapatos…
…es el cordel trenzado
que nos ata a nuestras propias desataduras…
…es toda la prisa que podemos darnos
para caminar despacio por la vida…
…es una Piedad abrazando a un hijo
caído muerto sobre su regazo…
…es el jadeo de una serpiente
apasionada por el placer de una lengua…
…es después de ti no hay nada…
…es un obrero prisionero
en una plataforma de petróleo en El Mar del Norte…
…es un acontecimiento que debería
haber acontecido sin ser pensado…
…es el primer hombre que se aproximó al fuego…
…es la salida multitudinaria de los obreros
de una fábrica de ancianos en serie…
…es la consagración de un cáliz de dos caras…
…son los artesonados de mocárabes
para cubrir los palacios de la desdicha…
…es la barra libre tras el boato de una boda…
…es un Titanic que emerge desde las profundidades
para vengarse de los icebergs a la deriva…
…es el saledizo donde anidan las aves de la memoria…
…es el salivazo arrojado a bocajarro
sobre la cara de los líderes financieros…
…es la voz contemporánea de cualquier tiempo…
…es el amago de un láser proyectado
hacia un cielo desolado…
…son los cantos adscritos a la autocompasión…
…son los gritos escritos en voz pasiva por el dolor…
…es la exégesis de nuestras propias Santas Escrituras…
…es el paladar de un gourmet que come dioses…
…es el sacronombre de la mujer belleza…
…es 1,618 veces una idea sublime…
…es una generación conformada por un solo hombre…
…es el crucigrama blanco
donde encajan las palabras que desconocíamos…
…es el humilde plato de olivas
en medio de los manjares…
…es el cable de fibra óptica para conectar
lo que vivimos con lo que viviremos…
…es el like que pulsamos para auto complacernos…
…es el Aula Magna de nuestra propia naturaleza…
…es un incesante manantial de acritud y de endorfinas…
…es la perspectiva lejana de la experiencia
proyectada sobre el presente…
…es la cabeza pensante de un elefante
sobre el cuerpo de una hormiga…
…es la cuna prehistórica en la que nos mecieron…
…es un río desbordado por un caudal
sobrevenido de sensaciones…
…es el preámbulo al habla materna…
…es el punto de encuentro entre las tribulaciones
y la conciencia de ser sus frutos…
…es un eremita transparente
orando en la cumbre de la montaña…
…Poesía es una magnífica pregunta
relacionada con una infinitud de respuestas…
A menudo llueve sobre mojado,
llueve sobre el hombre solitario
como llueve sobre un pájaro herido.
Llueve desde el horizonte de sucesos
como cae la gravedad hacia la nada,
llueven sinsabores despiadados
como caen las ideas que no fuimos,
como caen las pretensiones en las charcas,
como caen tempestades sobre océanos,
Llueve, como caen los “quisimos haber sido”,
como caen los cánticos y caen las manos.
Llueven acritudes sobre la tierra
como caen resacas de viejas adolescencias.
Caen, como el agua de lluvia cae,
millares de hombres de rodillas,
caen sucumbidos por lo que jamás dijeron,
por lo que quisieron haber dicho,
o por los “no pudimos decir por miedo”.
Llueven ayeres, como caen mañanas
que pronto también serán pasado…
…y nunca habremos vivido lo suficiente
para oír cómo cae la lluvia,
¡cómo nos derriban los años!
ATEOP

Ateop, dios de los espejos,
recorrió el silencio buscando voces.
Ateop, solitario, buscó seres y nombres,
entre sueños, para crear reflejos.
Ateop deseó que el agua fuera pensamientos,
y a tal fin creó también la lluvia y el cielo.
Ateop imaginó la belleza a su semejanza,
y a su semejanza fluyó la mujer de sus deseos,
para ella creó palabras exactas, exactos versos,
y a los pies de la mujer rindió al hombre,
pues él mismo se hizo hombre para amarla.
Ateop sollozó y exhalo el viento y el alma,
Ateop lloró y surgieron los mares,
Ateop dudó y el bien y el mal se hicieron,
Ateop echaba de menos alguien que lo amara
y extrajo el amor de sus propias carencias.
Ateop, exasperado por lo eterno,
se compadeció y nos impuso el tiempo,
los puntos de partida y los puntos de retorno,
con ello nos liberó de su propia pesadumbre.
Ateop, para hacerlo deseado y delicioso,
entre intuiciones, nos ocultó su conocimiento,
y para que lentamente fuera descubierto,
creó de su luz sublime al primer poeta de la vida,
reflejando su nombre en los espejos.
Mujer, amarte es también
revelarte al oído cómo te sueño.
JF. Fishman.

TENGO SUEÑOS EXTRAÑOS SOBRE TI.

Tengo sueños extraños, como cuando
soy viento y transformo médanos de oro
en senos dorados sobre playas de piel,
como cuando transformo,
como la lluvia convierte la tierra en miel,
o en placer de vivir o de sentir,
la frialdad nocturna en aromas de mujer.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy Sol solitario poniéndome al atardecer,
después de haberte recorrido
desde la inocencia hasta el delirio,
desde el amor a la posesión o al egoísmo.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy buscador de oro entre tus piernas,
y te llamo Rosa en llamas con mi lengua.
Tengo sueños extraños, como cuando
emprendo la dulce cruzada, entrando,
despacio, en tu cálida fortaleza, donde tú,
desnuda, sientes la guerra, o sientes,
dentro, la espada alzada para vivirte azul,
o para acercarte la vida a la muerte,
si la muerte es evanescencia.
Tengo sueños extraños sobre ti,
como cuando labro tu vientre
con la lanza que se hunde y el cáliz que se eleva,
y a ese momento, cuando tus gritos tiemblan
y revienta mi silencio como se expande la vida,
lo llamas “te quiero inmensamente”.
Tengo sueños extraños, como cuando
sueño que soy feliz, entrando,
como entran los sueños, sobre ti.
Foto: Mujer, amarte es también
      revelarte al oído cómo te sueño.
                                             JF. Fishman.

TENGO SUEÑOS EXTRAÑOS SOBRE TI.

Tengo sueños extraños, como cuando 
soy viento y transformo médanos de oro 
en senos dorados sobre playas de piel,
como cuando transformo, 
como la lluvia convierte la tierra en miel,
o en placer de vivir o de sentir,
la frialdad nocturna en aromas de mujer.
Tengo sueños extraños, como cuando 
soy Sol solitario poniéndome al atardecer,
después de haberte recorrido
desde la inocencia hasta el delirio,
desde el amor a la posesión o al egoísmo.
Tengo sueños extraños, como cuando 
soy buscador de oro entre tus piernas,
y te llamo Rosa en llamas con mi lengua. 
Tengo sueños extraños, como cuando 
emprendo la dulce cruzada, entrando, 
despacio, en tu cálida fortaleza, donde tú,
desnuda, sientes la guerra, o sientes,
dentro, la espada alzada para vivirte azul,
o para acercarte la vida a la muerte,
si la muerte es evanescencia.
Tengo sueños extraños sobre ti,
como cuando labro tu vientre
con la lanza que se hunde y el cáliz que se eleva,
y a ese momento, cuando tus gritos tiemblan
y revienta mi silencio como se expande la vida,
lo llamas “te quiero inmensamente”.
Tengo sueños extraños, como cuando 
sueño que soy feliz, entrando, 
como entran los sueños, sobre ti.
Sabía que existía, pero no recordaba dónde, tampoco exactamente el cuándo. No hablo de mí, sino de este poema mío que escribí hace treinta y x años. Por fin lo encontré, estaba un poquito magullado por tachones y sinónimos, pero ¡¡pude rescatarlo!!:

Mis manos quisieron ser
raíces para la tierra,
-para el cielo, ser alas-,
quisieron ganar batallas
y alzarse contra la guerra.
Mis manos quisieron ser
felices, llenar la nada,
transformar en pan la piedra
y caricias en palabras,
quisieron hacer del hielo
el fuego sobre la llama.
Mis manos quisieron ser
sonrisas para los llantos,
cánticos para los dramas,
para la tristeza, hachas.
Quisieron ser lluvia cálida
para hidratar el alma,
para el silencio, voces,
para calmar la sed, agua,
dulce miel, para saciarla.
Quisieron ser ramas de Dafne,
quisieron rasgar guitarras.
Quisieron parar el tiempo,
llevarlo hacia el pasado,
en clepsidras, contenerlo,
apresurarle su marcha.
Mis manos quisieron ser
cleptómanas de la muerte,
eternamente, robarla.
Mis manos quisieron ser
llaves para abrir puertas,
arietes contra tapias,
escalas contra murallas.
Quisieron ser auroras,
albas contra madrugadas,
en la oscuridad, flamas.
Mis manos quisieron ser
tus manos para sentirte,
-quisieron sentir tus manos-,
quisieron cubrir tus ojos:
-Adivina quién soy?
-Quien me ama, quien me ama!
La Poesía me ha dado momentos tristes,
sí, es cierto, no puedo negarlo,
pero también justamente todo lo contrario.
La Poesía me ha librado de latir por costumbre,
de ser el muñeco-títere de los tiranos,
de ser el eterno hijo pródigo de la mayoría,
me ha librado de sentir sin sentido,
de convertir las horas del día en pesadumbre,
de ser escoria y sobra del Alto Horno de la Vida.
La Poesía me ha librado de pasar de largo
sin reparar en los ojos de quien me mira.
Tampoco puedo negar que he sufrido,
¡cómo hacerlo, cómo negar la evidencia!
Lo he hecho por cada una de las injusticias
caídas como piedras sobre La Tierra,
lo he hecho por solo rozar lo inalcanzable,
porque he visto sollozar a niños y llorar a hombres,
a madres gritando el nombre de sus hijos
con el dolor retorcido en las sombras de sus vientres.
La Poesía me ha dado fugacidad y compromiso,
nudos en la garganta, rabia en el pensamiento,
evanescencia para tirarle a dios de las barbas,
presencia para joder a los Hombres Grandes Marcas,
me ha dado mirada para mirar Giocondas,
oídos para Debussy, oídos para Mozart.
La Poesía me ha dado la posibilidad de ser Ahab,
o de ser una gran ballena blanca sobre el mar,
a veces, de ser un solitario pez de acuario.
La Poesía me ha dado el poder de la insignificancia
para luchar contra el poder de la importancia
con la humildad a cuesta o con la soberbia alzada,
con la palabra en pie de guerra contra la guerra.
Sobre el amor… ¡Ay, si yo pudiera hablar sobre el amor!
¡Cuántos versos creados y consumidos
en hogueras de carne y almas,
¡cuántas nombres para una sola diosa!
¡cuántas Dulcineas que no lo fueron!
La Poesía me ha dado oportunidad y memoria
para sembrar campos de ayeres
y cosechar presentes, días de mañana.
¿…que he llorado? Claro que he llorado,
como una Magdalena, como una Magdalena,
¿…que he reído? Claro que he reído,
a carcajadas, a carcajadas,
pero siempre he sentido por partida doble
lo que he reído y he llorado.
La Poesía me ha dado el poder de los símbolos:
Caduceos, rosas, clepsidras, incluso ángeles,
con los símbolos he sobrevivido a grandes catástrofes,
a inviernos de melancolía, a despropósitos, a ausencias.
La Poesía ha sido mi Necesidad, hija de la Fortuna,
aquella vieja diosa alegórica por cuyo poder,
el mismo Zeus, debía obedecerle.
En fin, la Poesía me ha dado la capacidad
para no olvidar, para no olvidarme.