Esta noche, mi pensamiento rompe
las barreras del silencio,
retorno al tiempo en que desconocía
que el destino siempre fue mis futuros
recuerdos,
retorno a cuando todavía no existía la
tristeza,
hablo de mi, de la época en que el
tiempo
carecía aún de conceptos propios,
hablo de aquel que fui, causas -o
posibilidades-
que más tarde serían mis consecuencias,
hablo del primer día que sentí un poema,
hablo de cuando Dios solo existía para
la vida,
hablo de jugar a osadías o verdades,
de impulsos alborozados por amar a una
muchacha,
hablo de gestar batallas contra la
injusticia,
hablo de confiar en poder subir
montañas.
Esta noche, mi pensamiento rompe
las barreras del silencio,
retorno a mi pretérito casi perfecto,
a descubrir el éxito por haber bebido
secretos
en cálices femeninos de agua y oro,
retorno a los jardines del ayer,
a los ayeres en que cada descubrimiento
fue un triunfo, ¡todo un triunfo!


