martes, 22 de julio de 2014


"Te quiero sólo para un sueño", dicen a la mujer amada, en versos que no envían, los que no se atreven a decirle nada.
LIBRO DEL DESASOSIEGO. Fernando Pessoa.

Él: -Hola, amiga, ¿estás por ahí?
Ella: -Hola, amigo, estoy.
Él: -Pensaste en lo que te dije.
Ella: -Sí, he escrito algo en la noche.
Él: -Soy todo tuyo, todo oído,
te leerá mi alma.
Ella: -LAS CINCO DE LA MAÑANA.
Son las cinco de la mañana,
en un punto geográfico
de coordenadas específicas:
Miras el cielo como otras tantas veces
contemplas el infinito abismo
al que tus ojos son sometidos.
-Hola amor, ¿quién eres?
-No tengo nombre,
soy el alma que te ama.
Hemos vivido épocas en otras dimensiones,
en otras vidas, en otras muertes.
En tu espacio y en tu tiempo
soy el hombre que te ama,
el hombre que te ama
conectados por energías
que no explicarían tu razón,
por eso estoy aquí,
porque nos buscamos
porque nos encontramos
espiritualmente en otras formas,
en otros rostros,
aunque no existiéramos en la Tierra.
-Por qué nos pasa esto? Tengo miedo.
¿Por qué nuestro amor supera
lo razonablemente explicable?
-No tengas miedo, estoy contigo,
hacemos el amor todas las noches.
Te amo, te siento.
-Antes de que te vayas, dime algo,
¿existe dios?
-Amor, estás hablando conmigo, no?
-Eso contesta a mi pregunta.
Eso contesta a que no debería cuestionarme nada.
Habrá pasado más de una hora
Pero el reloj sigue marcando
las cinco de la mañana.
Él: -¿Era él?
Ella: -Sí, quien se fue.
Él: ¡cuánto lo quisiste!
Ella: ¡Cuánto lo quiero!
No pudo la muerte arrebatármelo.
Él: -¿Estás bien?
Ella: -Lloro. Hasta mañana, amigo.
Él: -Hasta mañana, amiga.
me entristeciste el alma.

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