martes, 22 de julio de 2014

ATEOP

Ateop, dios de los espejos,
recorrió el silencio buscando voces.
Ateop, solitario, buscó seres y nombres,
entre sueños, para crear reflejos.
Ateop deseó que el agua fuera pensamientos,
y a tal fin creó también la lluvia y el cielo.
Ateop imaginó la belleza a su semejanza,
y a su semejanza fluyó la mujer de sus deseos,
para ella creó palabras exactas, exactos versos,
y a los pies de la mujer rindió al hombre,
pues él mismo se hizo hombre para amarla.
Ateop sollozó y exhalo el viento y el alma,
Ateop lloró y surgieron los mares,
Ateop dudó y el bien y el mal se hicieron,
Ateop echaba de menos alguien que lo amara
y extrajo el amor de sus propias carencias.
Ateop, exasperado por lo eterno,
se compadeció y nos impuso el tiempo,
los puntos de partida y los puntos de retorno,
con ello nos liberó de su propia pesadumbre.
Ateop, para hacerlo deseado y delicioso,
entre intuiciones, nos ocultó su conocimiento,
y para que lentamente fuera descubierto,
creó de su luz sublime al primer poeta de la vida,
reflejando su nombre en los espejos.

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