A menudo llueve sobre mojado,
llueve sobre el hombre solitario
como llueve sobre un pájaro herido.
Llueve desde el horizonte de sucesos
como cae la gravedad hacia la nada,
llueven sinsabores despiadados
como caen las ideas que no fuimos,
como caen las pretensiones en las charcas,
como caen tempestades sobre océanos,
Llueve, como caen los “quisimos haber sido”,
como caen los cánticos y caen las manos.
Llueven acritudes sobre la tierra
como caen resacas de viejas adolescencias.
Caen, como el agua de lluvia cae,
millares de hombres de rodillas,
caen sucumbidos por lo que jamás dijeron,
por lo que quisieron haber dicho,
o por los “no pudimos decir por miedo”.
Llueven ayeres, como caen mañanas
que pronto también serán pasado…
…y nunca habremos vivido lo suficiente
para oír cómo cae la lluvia,
¡cómo nos derriban los años!
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