jueves, 12 de mayo de 2016

El amor decora el deseo o la ambición
como un verso la idea de una sola palabra,
en su nombre hemos caído dentro de corazones
o en el interior de óvulos tan enormes como un sol
sobre el que el hombre baila o asciende…
pero a pesar de todo, cuando un hombre baila con una mujer
y ella baila, ella ama, ella asciende y gira
y en el segundo que ella gira, gira el Mundo
y lo eterno solo es ella sobre él.
Ella sobre él es la belleza, la rosa deseada
por encima de todas las definiciones,
ella es génesis exacta, diosa que se crea y se infinita
por encima de la verdad y las ficciones.
Ella sobre él es la caída del tiempo
y el tiempo, fricción de  lluvia sobre aguas.
Ella sobre él es la conspiración entre leyendas y milenios
contra la pesadumbre de la Historia.
Ella sobre él jamás es la tristeza sino alas
que se llevan de la memoria las tragicomedias del pasado,
ella sobre él es la abstracción de lo que fuimos
-antes de nacer- y después de haber vivido.
Ella sobre él es la piedad que renace de la fría piedra,
de la inexactitud de la materia y la divinidad de las manos.
Ella sobre él son todas las novelas ambientadas en el alma,
todas las tramas y dramas escritos para damas
que en noches de luna llena se convierten en mujer
bajo los secretos anexos al pensamiento y la mirada. 
Ella sobre él son los olores del origen de la vida arrojados
por la piel como se libera la miel del secreto de su esencia.
Ella sobre él es la lengua desnuda y ardiente
que se atreve a lamer la primera palabra prohibida,
es la bondad elevada a rebelión entre las piernas
con la absoluta convinción de convertir en grito la victoria.
Ella sobre él es el ángelus o el alarido del cáliz
de quien celebra la encarnación del mito y la ternura,
la música contenida en la cúpula de la garganta.
Ella sobre él es una grieta en el Universo
por la que entra la poesía para humanizar el infinito.
Ella baila sobre él como la imaginación eterna
abraza religiones para eliminar el fin de la vida

o la inaudita perfección del silencio...
Ella llora, como llora la tinta de una lágrima
al escribir el último verso de un poema.
Llora la mirada por última vez: tierna nostalgia
sobre la que flota el ayer como el aire sobre el agua.
 Ella llora, mientras mira cómo, gota a gota,
cae del cielo el suero hacia su brazo:
-¿Qué edad tiene usted, señora?
le pregunta, al amanecer, una enfermera
que, entre prisas y cariño, lava su piel
como si rozara un ángel su alma con sus alas.
-Buscando el siglo, tengo años de sobra,
he visto muchas cosas, cosas buenas y cosas malas-,
pronuncia su voz cansada, quejumbrosa por su historia.
-¿Y está usted solita? ¿No tiene usted, hijos?
-Sola no, la soledad está conmigo,
como está siempre la luna en medio de la Nada.
-Anda, mira qué cosas tan lindas dice.
-¿Hijos? Sí, sí que tengo, pero hace mucho,
mucho tiempo que se fueron a la vida.
Ella llora, mientras mira cómo, gota a gota,
cae del cielo la lluvia dentro de su cuerpo,
ella llora,mientras siente cómo el calor de Dios
evapora el amor de sus lágrimas… ella llora,
y mientras llora, sus manitas buscan
tocar en los labios de una enfermera,
la última voz de su vida, la dulce voz
que la hizo feliz, mientras se dormía:
-Señorita, qué sonrisa más bonita…!!!


Anónimo, porque anónimas son vuestras sonrisas,

sobre todo, cuando los recortes en sanidad, afectan vuestro ánimo…