Ella llora, como llora la tinta de una lágrima
al escribir el último verso de un poema.
Llora la mirada por última vez: tierna nostalgia
sobre la que flota el ayer como el aire sobre el agua.
Ella llora, mientras
mira cómo, gota a gota,
cae del cielo el suero hacia su brazo:
-¿Qué edad tiene usted, señora?
le pregunta, al amanecer, una enfermera
que, entre prisas y cariño, lava su piel
como si rozara un ángel su alma con sus alas.
-Buscando el siglo, tengo años de sobra,
he visto muchas cosas, cosas buenas y cosas malas-,
pronuncia su voz cansada, quejumbrosa por su historia.
-¿Y está usted solita? ¿No tiene usted, hijos?
-Sola no, la soledad está conmigo,
como está siempre la luna en medio de la Nada.
-Anda, mira qué cosas tan lindas dice.
-¿Hijos? Sí, sí que tengo, pero hace mucho,
mucho tiempo que se fueron a la vida.
Ella llora, mientras mira cómo, gota a gota,
cae del cielo la lluvia dentro de su cuerpo,
ella llora,mientras siente cómo el calor de Dios
evapora el amor de sus lágrimas… ella llora,
y mientras llora, sus manitas buscan
tocar en los labios de una enfermera,
la última voz de su vida, la dulce voz
que la hizo feliz, mientras se dormía:
-Señorita, qué sonrisa más bonita…!!!
Anónimo, porque anónimas son vuestras sonrisas,
sobre todo, cuando los recortes en sanidad, afectan vuestro
ánimo…
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