domingo, 26 de octubre de 2014



Alguien llora mientras llueve
como la lluvia huye del cielo y fluye por la tierra…
y es feliz.

Alguien es feliz…
cuando, agazapado bajo la frondosidad de un árbol,
descubre que él mismo es el ave que canta
posada en la rama más alta que el aire mueve.

Alguien es feliz…
cuando el mar entra en él
como si el mar amara,
y siente la felicidad como una gran ola
que asola la costra de la pesadumbre.

Alguien es feliz…
cuando funde su alma en el crisol de una mujer
o esculpe en una piedra el rostro de una dama.

Alguien es feliz…
si puede oír la frecuencia de una leve melodía
que cantan las estrellas
para celebrar el triunfo de la vida sobre la nada.

Alguien es feliz…
si a pesar de creer que amar no merece la pena,
se sonroja cuando lo mira quien lo ama.

Alguien es feliz…
cuando roba celindas de un jardín
para el pelo de la chica que lleva de la mano,
mientras, al oído, le canta en inglés
el estribillo de la primera canción que bailaron…
“Only I will give up myself for your love,
when the Moon shines more than the Sun,
when my eyes fill the sea with my tears”…
…y la Luna rueda en el fondo de sus ojos…   

martes, 21 de octubre de 2014



Hablo bajo, como el pensamiento lo hace,
grito, incluso grito más fuerte, más alto,
pero es inútil gritar dentro, lamentarse,
el silencio protege el alma con hierros y garras,
absorbe el viento de la rebelión y exhala aire.
Estamos solos en el fondo de la vida,
donde lo peor que le puede suceder a un hombre
es que no le asuste la noche, sus dioses,
los ojos enternecidos de quien lo ama,
que la lluvia no inunde o reblandezca su barro,
¡no podrá gritar, ni gritar más alto!
En el fondo de un hombre la soledad arraiga
y por sus tragaluces solo pasan oscuridades,
improntas de sombras de sauces sobre el agua
en la visión de un río llorando hacia su delta,
los recuerdos siempre regresan, o regresamos,
siempre somos lo que nos trae la memoria,
y el futuro se tambalea por los golpes encajados,
porque el tiempo es la médula de la existencia
y el presente y mañana, simetrías del pasado,
ahí dentro está la soledad que yo conozco,
la soledad que es tiempo y una multitud de ideas.
¡Desde la soledad caen al cielo lágrimas,
nombres que fueron cálices, misales abiertos,
tan abiertos como la sumisión de quien desea,
caen el cuerpo y la sangre, la piel y los símbolos,
las rosas vaginales, las manzanas del olvido,
los sextantes, cae la altitud desde el horizonte!
¡La soledad es una guerra con un único enemigo!
¡No puedo gritar, ni gritar más alto!
El fondo de un hombre es un lugar solitario,
en él habita el ángel caído de la nada,
allí tiene espacio la distancia para alejarse,
allí nadie pondrá tu nombre en su boca,
¡el fondo de un hombre es un círculo parecido
a una corona de flores para la muerte!
allí la soledad es un precipicio elevado,
como un acantilado, a cada lado del destino,
un mar dividido para un éxodo en el desierto,
allí existe la única muerte que se vive.
¡El hombre grita, pero es inútil,
de nada le sirve gritar más alto!
¡Cada hombre es su soledad!
¡Cada hombre es su desdicha!
¡La tristeza es el reconocimiento
de que uno está solo en mitad de la vida,
como un universo en mitad del infinito…
luego, el silencio… y un grito es nada en el vacio…    
 ¡Vivir es un puente, pero no sobre aguas,
sino bajo aguas turbulentas!
¡Un grito! ¡Un canto de cisne!

viernes, 17 de octubre de 2014

        
Reunámonos esta noche
en el principio del cielo,
donde, al final de tu nombre,
se inicia el silencio,
dentro del exterior del mundo,
en lo más ígneo y profundo,
donde sucumben los cómplices,
donde comienza el alma,
donde la pesadumbre, al fin,
es algo perdido en el olvido,
donde se ensancha la vida
y se embudece la muerte,
dentro de diosas, en sus nifes,
donde la ternura se funde
en las llamas de la discordia,
donde se esparce el alba
y se universaliza el hombre
entre el todo y la nada,
donde un latido crece, grita,
y otro latido, contrae y calla..

lunes, 6 de octubre de 2014

 “En el primer momento de completa ocultación del sol,
la oscuridad total lo lleno todo, nubes de color púrpura aparecieron en el horizonte entremezcladas con rayas anaranjadas. La distante ciudad de Jerez paso del blanco a un intenso y denso azul”.
                                                                               Paul Jacob Naftel


Cuenta la leyenda, que hace más de un siglo,
en la ciudad donde vivo, una ciudad fascinada,
hubo una noche azul a mediodía.
La United States Coast and Geodetic Survey
salió al paso y dijo que solo era un eclipse,
pero nadie pudo creerlo, en realidad fue
¡Una noche azul a mediodía!
Durante ese momento no hubo pensamiento,
solo instintos, azules instintos.
Todos los ojos entraron en el cielo:
Azul fue la belleza y azul la inmortalidad,
azules los miedos y la muerte,
azules fueron los presagios justo cuando
se enfrentaron los astros y se hizo la noche,
como se interpone el hombre entre la vida y dios,
y se extiende la noche de las incomprensiones.
¡Una noche azul a mediodía!
…y aquellos que miraron a través del telescopio,
descubrieron también la melancolía,
la media luz, la gran dimensión de la tristeza,
esa clase de tristeza donde renace la creación,
-la azul tristeza de los ojos de una diosa helena-,
-el azul lapislázuli de los ojos de los faraones-,
-el azul zafiro que “desbrilla” en la mentira-,
¡Una noche azul a mediodía!
…y la sangre azul corrió por las venas de los pobres
como si todos los hombres fueran azules,
como lo fuimos en el principio, antes de ser idiotas,
…y también en el azul todos fuimos nada,
azul infinitud, océanos en vasos de agua.
¡Una noche azul a mediodía!
…y los astrónomos, azulados por la sorpresa,
descubrieron la capa inversora de la corona solar,,
pero eso, ya lo sabían los poetas…
desde el azul inicio de los tiempos…
………………22 de diciembre de 1870.

JUAN FRANCISCO SÁNCHEZ ANDRADES
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jueves, 2 de octubre de 2014

La luna rueda sobre el fondo de sus ojos,
-dices de ella, mientras pierdes tu nombre-,
abrirías sus altares, abrirías su cáliz,
la forma sagrada de sus labios,
le darías la paz tras la codicia,
recorriendo su espalda,

la amarías con la misma intensidad
con que ama la vejez a la infancia
y desea olvidar el resto de la vida.


JUAN FRANCISCO SÁNCHEZ ANDRADES
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