“En el primer momento de completa ocultación del sol,
la oscuridad total lo lleno todo, nubes de color púrpura aparecieron en el horizonte entremezcladas con rayas anaranjadas. La distante ciudad de Jerez paso del blanco a un intenso y denso azul”.
Paul Jacob Naftel
Cuenta la leyenda, que hace más de un siglo,
en la ciudad donde vivo, una ciudad fascinada,
hubo una noche azul a mediodía.
La United States Coast and Geodetic Survey
salió al paso y dijo que solo era un eclipse,
pero nadie pudo creerlo, en realidad fue
¡Una noche azul a mediodía!
Durante ese momento no hubo pensamiento,
solo instintos, azules instintos.
Todos los ojos entraron en el cielo:
Azul fue la belleza y azul la inmortalidad,
azules los miedos y la muerte,
azules fueron los presagios justo cuando
se enfrentaron los astros y se hizo la noche,
como se interpone el hombre entre la vida y dios,
y se extiende la noche de las incomprensiones.
¡Una noche azul a mediodía!
…y aquellos que miraron a través del telescopio,
descubrieron también la melancolía,
la media luz, la gran dimensión de la tristeza,
esa clase de tristeza donde renace la creación,
-la azul tristeza de los ojos de una diosa helena-,
-el azul lapislázuli de los ojos de los faraones-,
-el azul zafiro que “desbrilla” en la mentira-,
¡Una noche azul a mediodía!
…y la sangre azul corrió por las venas de los pobres
como si todos los hombres fueran azules,
como lo fuimos en el principio, antes de ser idiotas,
…y también en el azul todos fuimos nada,
azul infinitud, océanos en vasos de agua.
¡Una noche azul a mediodía!
…y los astrónomos, azulados por la sorpresa,
descubrieron la capa inversora de la corona solar,,
pero eso, ya lo sabían los poetas…
desde el azul inicio de los tiempos…
………………22 de diciembre de 1870.
JUAN FRANCISCO SÁNCHEZ ANDRADES
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