Mujer, amarte es también
revelarte al oído cómo te sueño.
JF. Fishman.
TENGO SUEÑOS EXTRAÑOS SOBRE TI.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy viento y transformo médanos de oro
en senos dorados sobre playas de piel,
como cuando transformo,
como la lluvia convierte la tierra en miel,
o en placer de vivir o de sentir,
la frialdad nocturna en aromas de mujer.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy Sol solitario poniéndome al atardecer,
después de haberte recorrido
desde la inocencia hasta el delirio,
desde el amor a la posesión o al egoísmo.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy buscador de oro entre tus piernas,
y te llamo Rosa en llamas con mi lengua.
Tengo sueños extraños, como cuando
emprendo la dulce cruzada, entrando,
despacio, en tu cálida fortaleza, donde tú,
desnuda, sientes la guerra, o sientes,
dentro, la espada alzada para vivirte azul,
o para acercarte la vida a la muerte,
si la muerte es evanescencia.
Tengo sueños extraños sobre ti,
como cuando labro tu vientre
con la lanza que se hunde y el cáliz que se eleva,
y a ese momento, cuando tus gritos tiemblan
y revienta mi silencio como se expande la vida,
lo llamas “te quiero inmensamente”.
Tengo sueños extraños, como cuando
sueño que soy feliz, entrando,
como entran los sueños, sobre ti.
revelarte al oído cómo te sueño.
JF. Fishman.
TENGO SUEÑOS EXTRAÑOS SOBRE TI.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy viento y transformo médanos de oro
en senos dorados sobre playas de piel,
como cuando transformo,
como la lluvia convierte la tierra en miel,
o en placer de vivir o de sentir,
la frialdad nocturna en aromas de mujer.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy Sol solitario poniéndome al atardecer,
después de haberte recorrido
desde la inocencia hasta el delirio,
desde el amor a la posesión o al egoísmo.
Tengo sueños extraños, como cuando
soy buscador de oro entre tus piernas,
y te llamo Rosa en llamas con mi lengua.
Tengo sueños extraños, como cuando
emprendo la dulce cruzada, entrando,
despacio, en tu cálida fortaleza, donde tú,
desnuda, sientes la guerra, o sientes,
dentro, la espada alzada para vivirte azul,
o para acercarte la vida a la muerte,
si la muerte es evanescencia.
Tengo sueños extraños sobre ti,
como cuando labro tu vientre
con la lanza que se hunde y el cáliz que se eleva,
y a ese momento, cuando tus gritos tiemblan
y revienta mi silencio como se expande la vida,
lo llamas “te quiero inmensamente”.
Tengo sueños extraños, como cuando
sueño que soy feliz, entrando,
como entran los sueños, sobre ti.

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