Cada calle por la que pasamos
lleva nuestro nombre,
son las calles de nuestra vida,
las calles recorridas con entusiasmo,
las calles de la tristeza, de la monotonía,
las grandes avenidas del amor
-con sus recovecos, sus estrechos pasadizos,
con un millar de chicas expuestas a la vista
tras los cristales de los líricos escaparates ...-
Cada calle por la que pasamos
lleva nuestro nombre,
las calles de la alegría, del silencio,
o aquella donde la oficina de objetivos perdidos
comparte edificio con las desilusiones.
Son las calles de nuestra vida,
las calles que la lluvia tornó resbaladizas,
las calles de nuestros proyectos malogrados,
las calles de nuestros triunfos desmedidos,
las calles donde los neones del único pub abierto
te incitan a tomarte la última copa de despedida...
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