sábado, 15 de marzo de 2014

GALLETAS RELLENAS DE POESÍA.

¡QUÉ MAL TRAGO AQUEL DÍA
en que embarqué la pelota
en el jardín de la vieja Antonia!
La señora de ochenta años
que vivía sola...
Ella nos daba galletas
que después tirábamos
porque nos olían a pis de vieja.
-Pasa, Francisco, cógela tu mismo,
espero que no se haya pinchado
con las espinas de las rosas.
...nos daba galletas
que después tirábamos
porque nos olían a pis de vieja...
¡Ay, poeta, para ser feliz, 
tendrías que cambiar tantas cosas!

        

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