Nadie debería morir en guerras a las que no pertenece,
en guerras de las que ni siquiera conoce al enemigo. JF Fishman.
Nadie debería levantarse un día
y morir de repente por el camino.
Nadie debería ser víctima
de un dios indecente que promete paraísos
a cambio de asesinar en su nombre.
Nadie debería levantarse un día,
un once de marzo, por ejemplo,
y perder la vida...
¡Ay!
Aquellas mochilas se llevaron
poetas, madres e hijos,
amigas y amigos que iban a citarse
-a la salida del colegio-
para darse el primer beso de sus vidas.
¡Ay!
Aquellas mochilas se llevaron
los sueños, los cumpleaños...
¡Ay!
Aquellas mochilas mataron.
Aquellas mochilas mataron.
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