... ya no sé que decir, -lo siento-,
o cómo decirlo sin sufrir,
tampoco cómo interpretarme,
o qué descubrir en mi pensamiento,
ni siquiera sé qué llevar a un libro,
o qué desfibrilador utilizar
para empujar mi corazón
hacia unos versos.
De cualquier modo,
haber sido poeta,
me ha servido para ser,
efímeramente, eterno...

Muy bueno...
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