domingo, 13 de abril de 2014

PLATERO ESTÁ TRISTE.

A mi querido Amigo Alberto Siquier Fernández, quien también vivió un tiempo en Moguer, por motivos laborales.

                      MOGUER
   Platero está triste. Tiene miedo.
   El arrabio oculta el azul del cielo.
   Platero está triste. Tiene miedo.
   A lo lejos, sus dos ojillos buscan
   las blancas columnas de almas y lumbres
   sobre los tejados del duro invierno.
   Platero está triste. Triste e inquieto.
   ¡Inunda tanta lluvia sus recuerdos!
   (¿Le acobardan los broncos sonidos
   que las sirenas disparan al viento
   desde la madrecepsa de ojos negros?).
   Platero está triste. Triste y lejos.
   ¡Y esta lluvia impura que no cesa
   ni crea rosas ni nombres exactos !
   Platero está triste. Casi muerto.
   Por su cabeza la luna pasea
   la sombra de Zenobia en silencio:
   tiembla sobre las  tapias del pueblo.
   Platero está triste. Tiene miedo.
   Presiente que a las doce de la noche
   se apagarán las luces de la torre
   y se quedará como antes: radiante
         y sola: señalando al moridero.  

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