De lluvia copiosa y religión
te creo cada noche en mis deseos,
evoco tu piel y el éxtasis en tu boca,
subo tu falda por encima de tu rodillas
y ya eres agua, dulce metafísica,
más arriba, ya eres diosa.
Entro en ti, y tu nombre en mi cuerpo…
tu nombre es lluvia, tu nombre es agua,
inicio al final de la vida…
y ya no soy hombre, mujer,
ya no soy hombre, sino tu pensamiento.
Así, noche tras noche, cuando llueve,
te evoco en ideas que no escribo
porque no se le puede llamar
solo amor, a tanto amarte.
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