jueves, 4 de septiembre de 2014

Cada mil años, a media noche,
cuando nadie mira, el Mediterráneo
convierte en belleza la espuma del mar:
Sirenas para que un poeta escribiera:
tu alma y mi alma, almas gemelas.
Solo cada mil años, el Mediterráneo
conjura la luz y la espuma,
la diosa y el hombre que la admira,
la reina egipcia y el legendario romano.
Solo cada mil años, a las doce en punto,
con la luna llena dominando El Mundo,
se oye el dulce aullido de una loba amando.
¡Ay, mujer, no son para ti las palabras,
ni los cantos, sino sus esencias!
¡No podrán ser cantados los versos sin tu voz!
¡Ay, mujer, suplicarán los dioses ser humanos
para que los llore cuando pierdan la vida,
se estrellarán a tus pies las alas de los ángeles!
¡Ay, espuma de mar, te amaré cada mil años!
Te esperaré, cuando de nuevo el Mediterráneo,
a las doce en punto, cuando nadie mira,
te devuelva a mis sueños, te esperaré
cada mil años para amarte un instante,
como si nos hubiéramos conocido
desde el principio de los tiempos.


Cada m

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