¿Para qué nos querrán los dioses?
Alguna noche, cuando se parta el cielo
como rompe un parto, lo sabremos.
Caerán entonces témpanos de tiempo,
y nuestros pensamientos,
inevitablemente,
serán demolidos por las piedras del
olvido,
a ese momento lo llamaremos Muerte.
Mientras esperamos,
bajo el horizonte, todos somos
Belerofonte:
Pequeños mitos humanos con misivas
de las que no podemos sustraernos.
Mientras esperamos,
todos deseamos ganar el Gran Premio
Nobel
con la novela que narra nuestras vidas,
¡la gran novela llamada Monotonía
y Algunos Pequeños Pecados Capitales!
Mientras esperamos,
todos vivimos cargando un gran deseo,
el mío ni siquiera es no morirme,
solo pronunciar las ideas del silencio,
oir el movimiento profundo de un océano,
o que el viento me considere sus propias
sílabas,
al llenar con la brisa, las copas de los
álamos.
A ese preciso momento podré llamarlo
“jamás en mi vida habré muerto”,
si acaso, la muerte me habrá rozado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario