He soñado absurdamente, he soñado que
fui
el último hombre en tirar la primera
piedra,
soñaba que la lanzaba al centro
intangible de la distancia,
hacia donde deprimen los ocasos, hacia
la Nada.
Soñé también que fui el último hombre
que pisó por primera vez el Mar de la
Tranquilidad,
que nadaba en sus aguas de polvo de
Luna,
que un cráter con boca de sepia gigante
me absorbía, me absorbía hacia el
abismo.
Todos los sueños son absurdos, incluso
la vida,
no he conocido a nadie fuera de lo
absurdo,
absurda es la muerte y sus efectos
especiales,
absurdo es el hombre que se compadece de
si mismo
recordando su pasado, los ayeres donde
fuimos
siempre algo más felices, algo menos
desdichados.
Absurdo es el resultado de nuestras
acciones
porque no se molestará ningún dios en
merecernos,
tan absurdo como creer que al terminar
la vida,
al empezar la muerte, nos acompañará la
suerte,
si la suerte es en este caso la llave de
los paraísos.
Absurdas son también las fototipias de
aquellos
que fueron nombres mientras lo fueron,
absurdos los siglos que los hicieron
olvido.
Absurdo es padecer pensamientos sobre el
infinito,
alrededor de lo eterno, pensarnos eternos,
Jajaja… no son las ataúdes cajas de
sorpresas,
sino cajas fuertes cuyas llaves se
arrojan al océano.
Absurda es la esperanza de convertir la
pesadumbre
en un glorioso día de mañana, en un
triunfo sobre la tristeza,
tanto como flores que hoy son
tremendamente bellas
y mañana: solo ayer lo fueron.
Absurdo es el silencio embaucador donde
habitan las palabras.
¡Ay el idilio perfecto entre el oído y
las palabras,
qué absurda coalición para elevar el
alma hacia la Nada!
Qué absurdo el soslayo de las miradas
o las miradas lanzadas de lleno hacia los ojos,
qué absurdo amarnos, qué absurdo
escribir que amamos,
qué absurdas las convulsiones que genera
el amor
en las manos, letra y puño de un poeta.
Absurdas las direcciones, la ambigüedad
de los sentidos
de los caminos que se hicieron hacia
atrás.
Absurda la ética que se cuelga como un
abrigo
justo al entrar en la casa de un amigo.
Absurda la guerra que no tiene como fin
la victoria,
el motín y la matanza, ¡el motín y la
matanza!
absurda la guerra en todos los tiempos…
En fin, qué absurdo quien piensa que
todo es absurdo
mientras no tengamos certeza plena sobre
algo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario