Mi padre, hombre de pocas palabras y muchas acciones, conocedor de las cuatro operaciones fundamentales de las Matemáticas, de la Biblia y bellísima persona, una vez, en mitad de una conversación que manteníamos en familia, a modo de tertulia, sobre el bien y el mal, dijo la siguiente frase:
-Para ser bueno, no hay que esforzarse, basta con no hacerle daño a nadie.
Aforismo o no, es el pensamiento de mi padre: DIEGO SÁNCHEZ FALCÓN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario