¿Sobre qué podría escribir yo ahora?
No sé, no tengo ideas en la cabeza,
ni siquiera tristeza...
...podría crear oximorones, o calipedias,
pero sin palabras,
no puedo describir silencios atronadores,
no puedo crear hijos perfectos...
Sin palabras, sólo seríamos sinceros
como es sincero el animal salvaje,
sólo triunfaríamos por nuestras virtudes
o sólo fracasaríamos por nuestros defectos,
sin enaltecer la victoria ni lamentar la derrota.
¿Cómo mearíamos nuestro territorio,
con qué sonido aullaríamos a los astros?
Sin palabras aún el cielo no tendría nombre,
ni llamaríamos recuerdos a la memoria.
Un poema no sería obra de los hombres,
ni jamás sería capturado.
no cabría en la boca la ausencia,
ni los detalles de lo eterno,
no sería éneo el cobre, inulto el impune,
sáxea la piedra o zarca la diosa.
¿Cómo compadecernos sólo con gemidos,
cómo saber si el dolor es de muelas o de alma?
¿Cómo ser, sin palabras, anfitriones,
cómo ser víctimas o héroes?
Sería absurda la arrogancia,
como la providencia o la misericordia.
Muda sería la rosa áurea,
idiota e ignota en el jardín de las manzanas,
sólo una fruta sin maldiciones ni promesas,
sólo una fruta sin orígenes ni finales.
¿Sin palabras, cómo caer en la gloria,
santificar la esperanza o desear odiseas?
¿Cómo amar, o desamparar,
cómo exaltar el olor y los ojos de la amada,
o cómo humillar a los ángeles caídos?
Sin palabras, no tendrían sentido
decretos de reyes ni secretos de magos,
ni siquiera sería lógica la injusticia
más allá de la ferocidad y la mansedumbre,
el gentil sería tan ignorado como la parábola,
el beato tan inútil como el sentido de la nada.
Juan Francisco Sánchez Andrades.
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